Lo que le das a la naturaleza...
Tenía tiempo queriendo capturar esta imagen, más alla de conciencia propia, por tantos reclamos a los cambios climaticos que se han acentuado en los recientes meses que han transcurrido.
El sabado 4 me lleve al trabajo la H10 ya que tenía pendiente capturar algunas imagenes de un proyecto pendiente y en vista de la ocasión de amanecer un domingo con escaso tráfico en la ciudad y llevar de equipaje mi cámara, no desperdicie la oprtunidad de desviarme camino a casa y captar en digital lo que a diario percibo mediante conos y bastones...
Así pues, el domingo 5 de Abril de 2.009 realice varias capturas del valle de la ciudad de Caracas; solo una muestra del este, aunque muy representativa del resto y por supuesto, infaltable de fondo el majestuso Avila o Wuaraira Repano con fondo a la silla de Caracas y el pico Naiguata (punto de mayor altura de la coordillera de la costa co 2.765 msnm.).
A tan tempranas horas de la mañana aún los rayos matutinos del astro rey no han perdido esa casi horizontalidad que nos muestran nuestra capa de smog sobre la ciudad y producen un reflejo azul-verdoso sobre el cerro que contrasta con los tonos que plasmó Manuel Cabre en sus obras.
Ese domingo 5 fue un día de reflexión ecológica, al ver esa capa de smog sobre la ciudad de la que todos somos responsables y culpables, en donde nosotros creyendonos seres superiores o la raza dominante del planeta (no creo que las hormigas esten de acuerdo y por bastante lejos), olvidamos que como árboles, minerales y demás flora y fauna, nosotros somos retoños de este planeta, una especia de semillas germinadas que dependemos de este planeta que nos dio la vida y tambien nos puede pasar factura por el daño que le hacemos... agotamos los escasos recursos, derrochamos, contaminamos y producimos cambios radicales a nivel de geosfera, hidrosfera y atmosfera...
Es inevitable quueos estos pensamientos se me refrescaran horas despues de capturar en la mañana esta imagen, pues en la misma tarde sentir al planeta reclamarnos y hacerse presente con el temblor registrado. Si bien cuando el terremoto de Cariaco en 1.997 estab en un piso 23 y el movimiento fue fuerte, está vez no solo vi las láminas de un cielo raso moverse, lo más impactante fue sentir la tierra crujir, los sonidos del planeta que se acentuaban más fuertes e cada uno de esos interminables 6 segundos, acompañados de fuertes sacudidas y mucho pánico.
No importa que tan seguras sean nuestras edificaciones para el día a día, rejas, cercas electricas, armas y demás... cuando el planeta nos reclama y decida pasarnos factura, solo nos toca esperar estar en el sitio afortunado, ya que estamos en sus manos... como dice la cuña del Banco de Venezuela: "lo que le dasa la naturaleza, ella te lo devuelve"...
Estamos aún a tiempo de salvar este planeta y por ende nuestras vidas, pero, quien lanza la primera piedra?
El sabado 4 me lleve al trabajo la H10 ya que tenía pendiente capturar algunas imagenes de un proyecto pendiente y en vista de la ocasión de amanecer un domingo con escaso tráfico en la ciudad y llevar de equipaje mi cámara, no desperdicie la oprtunidad de desviarme camino a casa y captar en digital lo que a diario percibo mediante conos y bastones...
Así pues, el domingo 5 de Abril de 2.009 realice varias capturas del valle de la ciudad de Caracas; solo una muestra del este, aunque muy representativa del resto y por supuesto, infaltable de fondo el majestuso Avila o Wuaraira Repano con fondo a la silla de Caracas y el pico Naiguata (punto de mayor altura de la coordillera de la costa co 2.765 msnm.).
A tan tempranas horas de la mañana aún los rayos matutinos del astro rey no han perdido esa casi horizontalidad que nos muestran nuestra capa de smog sobre la ciudad y producen un reflejo azul-verdoso sobre el cerro que contrasta con los tonos que plasmó Manuel Cabre en sus obras.
Ese domingo 5 fue un día de reflexión ecológica, al ver esa capa de smog sobre la ciudad de la que todos somos responsables y culpables, en donde nosotros creyendonos seres superiores o la raza dominante del planeta (no creo que las hormigas esten de acuerdo y por bastante lejos), olvidamos que como árboles, minerales y demás flora y fauna, nosotros somos retoños de este planeta, una especia de semillas germinadas que dependemos de este planeta que nos dio la vida y tambien nos puede pasar factura por el daño que le hacemos... agotamos los escasos recursos, derrochamos, contaminamos y producimos cambios radicales a nivel de geosfera, hidrosfera y atmosfera...
Es inevitable quueos estos pensamientos se me refrescaran horas despues de capturar en la mañana esta imagen, pues en la misma tarde sentir al planeta reclamarnos y hacerse presente con el temblor registrado. Si bien cuando el terremoto de Cariaco en 1.997 estab en un piso 23 y el movimiento fue fuerte, está vez no solo vi las láminas de un cielo raso moverse, lo más impactante fue sentir la tierra crujir, los sonidos del planeta que se acentuaban más fuertes e cada uno de esos interminables 6 segundos, acompañados de fuertes sacudidas y mucho pánico.
No importa que tan seguras sean nuestras edificaciones para el día a día, rejas, cercas electricas, armas y demás... cuando el planeta nos reclama y decida pasarnos factura, solo nos toca esperar estar en el sitio afortunado, ya que estamos en sus manos... como dice la cuña del Banco de Venezuela: "lo que le dasa la naturaleza, ella te lo devuelve"...
Estamos aún a tiempo de salvar este planeta y por ende nuestras vidas, pero, quien lanza la primera piedra?

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