Morros de San Juan
Si algo tiene Venezuela, es una fuente inagotable de paisajes, apretujados en unos cuantos kilómetros cuadrados, cualquier paseo de pocas horas puede comenzar con ropa de playa o costa y terminar en la cena, buscando los abrigos para el clima de montaña o viceversa.
Hace muchas décadas atrás, Arturo Uslar Pietri nos aconsejo sembrar el petroleo, pero típico de nosotros, preferimos escuchar y seguir a los más cómodos que nos aconsejaron sacarlo, exprimirlo y vivir de la renta diaria.
Muchas islas del Caribe y otras latitudes del mundo sustentan sus economías con una playa, un volcán, una caida de agua, una caverna o cualquier otra gracia, regalo de la naturaleza. Sin embargo, nosotros a pesar de tener mucho y muy variado de todos los obsequios naturales en cada rincón de nuestra geografía, no tenemos una cultura de turismo, local ni de exportación. Increíblemente resulta más económico ir a un casino en la vecina Aruba o de compras a Curazao, que sentir el rocio de la caida de agua más alta del mundo al pie del Churun Merú, por solo citar uno de muchos ejemplos... es una reflexión que me hago frecuentemente cuando visito San Juan de Los Morros y desde lo lejos comienzo a divisar los Morros, apareciendo entre nubes y montañas como un viejo castillo de cuentos, quizás hasta de inspiración para novelas o películas, que como es de esperar, será de nuestro desconocimiento...
Hace muchas décadas atrás, Arturo Uslar Pietri nos aconsejo sembrar el petroleo, pero típico de nosotros, preferimos escuchar y seguir a los más cómodos que nos aconsejaron sacarlo, exprimirlo y vivir de la renta diaria.
Muchas islas del Caribe y otras latitudes del mundo sustentan sus economías con una playa, un volcán, una caida de agua, una caverna o cualquier otra gracia, regalo de la naturaleza. Sin embargo, nosotros a pesar de tener mucho y muy variado de todos los obsequios naturales en cada rincón de nuestra geografía, no tenemos una cultura de turismo, local ni de exportación. Increíblemente resulta más económico ir a un casino en la vecina Aruba o de compras a Curazao, que sentir el rocio de la caida de agua más alta del mundo al pie del Churun Merú, por solo citar uno de muchos ejemplos... es una reflexión que me hago frecuentemente cuando visito San Juan de Los Morros y desde lo lejos comienzo a divisar los Morros, apareciendo entre nubes y montañas como un viejo castillo de cuentos, quizás hasta de inspiración para novelas o películas, que como es de esperar, será de nuestro desconocimiento...

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